
Cuando un niño presenta dificultades para leer, mantener la atención durante una tarea de cerca, seguir un texto o coordinar sus movimientos con lo que está viendo, no siempre se trata únicamente de un problema de aprendizaje. En algunos casos puede existir una dificultad en determinadas habilidades visuales que conviene evaluar.
La terapia visual infantil es un programa personalizado que puede utilizarse para trabajar determinadas habilidades visuales cuando, después de una valoración, se identifica una dificultad susceptible de intervención. No todos los niños necesitan terapia visual y su utilidad depende del problema concreto que presente cada uno.
En este artículo te explicamos qué es la terapia visual para niños, para qué sirve, qué problemas puede abordar y qué señales pueden indicar que conviene realizar una valoración visual infantil.
La terapia visual consiste en un programa individualizado de actividades y ejercicios destinado a trabajar determinadas habilidades visuales. El programa se diseña después de evaluar cómo funcionan los ojos y cómo se coordinan entre sí durante diferentes tareas.
A diferencia de las gafas o lentes de contacto, que pueden corregir determinados errores refractivos y mejorar la nitidez de la visión, la terapia visual puede centrarse en habilidades como la coordinación binocular, los movimientos oculares, la acomodación, la convergencia o determinadas habilidades visuomotoras.
La terapia visual no consiste simplemente en hacer ejercicios para los ojos. Es un programa personalizado que debe partir de una evaluación para determinar qué habilidades visuales necesitan ser trabajadas.
Las actividades pueden realizarse en consulta y, cuando está indicado, complementarse con ejercicios para realizar en casa siguiendo las instrucciones del profesional.
La finalidad de la terapia visual depende de las dificultades identificadas durante la evaluación. En determinados casos puede utilizarse para trabajar:
Por eso, hablar simplemente de “terapia visual para mejorar la vista” puede resultar impreciso. El objetivo no es necesariamente aumentar la agudeza visual, sino trabajar una habilidad visual concreta cuando existe una dificultad que lo justifica.
No existe una edad concreta ni un síntoma único que determine que un niño necesita terapia visual. La indicación depende de una valoración individual de sus habilidades visuales.
Puede ser recomendable consultar cuando aparecen de forma recurrente señales como:
Estos signos no significan por sí mismos que exista un problema que necesite terapia visual. También pueden tener otras causas, por lo que es importante realizar una evaluación antes de decidir cualquier tratamiento.
La acomodación permite enfocar los objetos que se encuentran a diferentes distancias. Cuando existe una alteración de esta función, algunas tareas prolongadas de cerca pueden resultar incómodas o producir síntomas como visión borrosa o cansancio.
Si durante la evaluación se identifica un problema de acomodación, el profesional puede valorar si un programa de terapia visual está indicado.
Durante la lectura, los ojos realizan movimientos coordinados para desplazarse de una palabra a otra y cambiar de línea. Algunos niños presentan dificultades específicas en estos movimientos.
Cuando se confirma una alteración, pueden utilizarse actividades dirigidas a trabajar determinadas habilidades oculomotoras dentro de un programa personalizado.
Para determinadas tareas visuales, ambos ojos necesitan trabajar conjuntamente. Las dificultades de coordinación binocular pueden provocar molestias o hacer que algunas actividades de cerca resulten más exigentes.
En estos casos, la terapia visual puede formar parte del abordaje cuando el profesional determina que está indicada.
Escribir, dibujar, recortar, montar objetos o realizar determinadas actividades deportivas requiere integrar la información que reciben los ojos con los movimientos de las manos.
Cuando existe una dificultad visuomotora identificada, el programa puede incluir actividades destinadas a trabajar esta coordinación.
HAZ CLIC Y PIDE CITA EN UNA DE NUESTRAS 3 ÓPTICASLa visión participa en muchas actividades escolares, especialmente en la lectura, la escritura y el trabajo de cerca. Sin embargo, las dificultades escolares pueden tener muchas causas y no deben atribuirse automáticamente a un problema visual.
Cuando existe una dificultad visual concreta, detectarla y abordarla puede ayudar a que determinadas tareas resulten más cómodas o eficientes. Por eso, una valoración visual infantil puede formar parte de la evaluación global de un niño que presenta dificultades durante actividades que requieren un uso intenso de la visión.
Antes de comenzar un programa de terapia visual es importante realizar una valoración visual completa. El objetivo es conocer cómo funcionan los ojos y determinar si existe alguna habilidad visual que presente dificultades.
Dependiendo de la edad y de las necesidades del niño, la valoración puede incluir diferentes pruebas relacionadas con:
Los resultados permiten determinar si existe una dificultad que pueda beneficiarse de terapia visual o si es necesario otro tipo de intervención o valoración por otro profesional.
Si quieres conocer nuestro servicio específico, puedes consultar la página de terapia visual infantil.
Las sesiones se adaptan a las necesidades de cada niño. Las actividades pueden utilizar diferentes materiales y recursos para trabajar habilidades visuales concretas.
Dependiendo del programa, pueden utilizarse actividades destinadas a trabajar el seguimiento ocular, la convergencia, el enfoque, la coordinación binocular o la integración entre la visión y el movimiento.
La dificultad y el tipo de actividades se adaptan progresivamente al niño. En algunos casos también se indican actividades para realizar en casa, siempre siguiendo las pautas proporcionadas por el profesional.
No. La terapia visual no sustituye las gafas, las lentes de contacto, el tratamiento médico ni la cirugía cuando alguno de estos recursos está indicado.
Tampoco todos los problemas visuales se benefician de terapia visual. Por ejemplo, un error refractivo como la miopía o la hipermetropía necesita una corrección óptica adecuada cuando está indicada. En otros problemas, como determinados casos de estrabismo, ambliopía o alteraciones de la visión binocular, el tratamiento puede requerir una combinación de diferentes intervenciones.
Por eso es importante no comenzar ejercicios por cuenta propia sin conocer previamente qué problema presenta el niño.
El estrabismo infantil puede requerir diferentes opciones de tratamiento dependiendo de su causa, tipo y características.
En determinados casos, la terapia visual puede formar parte del abordaje de las habilidades visuales, pero no todos los estrabismos se tratan de la misma manera. Las gafas, prismas, oclusión, tratamiento médico o cirugía pueden ser necesarios según el caso.
Los niños con TDAH también pueden presentar dificultades visuales, pero es importante diferenciar ambos conceptos. La terapia visual no trata el TDAH.
Si un niño con TDAH presenta además dificultades de enfoque, seguimiento ocular, coordinación binocular u otras habilidades visuales, estas pueden evaluarse de forma independiente. Puedes ampliar esta cuestión en nuestro artículo sobre terapia visual en niños con TDAH.
No existe una edad universal a partir de la cual todos los niños puedan o deban comenzar terapia visual. La indicación depende de la capacidad del niño para participar en la valoración y en las actividades, además del problema visual que se haya identificado.
En niños pequeños, las pruebas y actividades se adaptan a su edad y nivel de colaboración. Lo importante es evaluar primero qué necesidades visuales presenta cada niño.
La duración no es igual para todos los niños. Depende de las habilidades que se quieran trabajar, del punto de partida y de la evolución durante el programa.
Por este motivo, no es recomendable establecer de antemano un número fijo de sesiones para todos los casos. El profesional puede revisar periódicamente la evolución y adaptar las actividades según las necesidades del niño.
En Opticalia Zaben Figueres, Opticalia Zaben Roses y Opticalia Zaben Olot trabajamos la terapia visual infantil desde una valoración individualizada.
El objetivo es conocer las necesidades visuales del niño y determinar si existe alguna dificultad que pueda beneficiarse de un programa específico. Cuando está indicado, las actividades se adaptan progresivamente a sus características y a las habilidades que necesitan ser trabajadas.
Si tienes dudas sobre la visión de tu hijo, puedes consultar también nuestro servicio de optometría infantil.
HAZ CLIC Y PIDE CITA EN UNA DE NUESTRAS 3 ÓPTICASEs un programa personalizado de actividades destinado a trabajar determinadas habilidades visuales cuando una valoración ha identificado una dificultad que puede beneficiarse de este tipo de intervención.
Depende de qué se entienda por “mejorar la vista”. La terapia visual no sustituye la corrección de un defecto refractivo. Su objetivo es trabajar determinadas habilidades visuales, como la coordinación binocular, el enfoque o determinados movimientos oculares, cuando existe una dificultad identificada.
No. Las dificultades de aprendizaje pueden tener diferentes causas. La terapia visual solo debe plantearse cuando existe una dificultad visual que haya sido identificada mediante una evaluación.
Sí. En determinados casos, las gafas y la terapia visual pueden formar parte del mismo abordaje, ya que cumplen funciones diferentes. La decisión depende de las necesidades visuales del niño.
Algunos programas pueden incluir actividades para realizar en casa, pero deben seguir las indicaciones del profesional que supervise la terapia. No existe una rutina de ejercicios válida para todos los niños.