
Cuando un niño tiene TDAH y presenta dificultades para leer, mantener la atención en tareas de cerca o completar determinadas actividades escolares, es habitual preguntarse qué puede estar dificultando su rendimiento.
El TDAH y los problemas visuales no son lo mismo, pero un niño con TDAH también puede presentar dificultades visuales que conviene detectar y valorar de forma independiente. Algunos problemas de visión pueden producir fatiga, molestias, dificultades para seguir un texto o problemas para mantener la atención en tareas visuales.
Por eso, una evaluación visual infantil completa puede ayudar a determinar si existe alguna dificultad visual que esté interfiriendo en determinadas actividades. Cuando se identifica un problema concreto de habilidades visuales, la terapia visual puede formar parte de su abordaje.
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo que afecta a la atención, el control de los impulsos y, en algunos casos, la actividad motora. No es un problema de visión y la terapia visual no trata el TDAH.
Sin embargo, determinados problemas visuales pueden presentar síntomas que se parecen a algunas dificultades observadas en niños con TDAH, como perder el lugar al leer, evitar tareas de cerca, frotarse los ojos, parpadear con frecuencia o cansarse durante actividades visuales. La American Optometric Association señala que algunos problemas de visión pueden producir signos similares a la distracción o hiperactividad. Consulta la información de la AOA sobre visión en edad escolar.
Esto no significa que estas dificultades sean consecuencia del TDAH ni que todos los niños con TDAH las presenten. La evaluación individual es fundamental para saber qué está ocurriendo.
La terapia visual es un programa individualizado de actividades y ejercicios visuales que se prescribe y supervisa después de valorar las habilidades visuales del niño.
Dependiendo del problema identificado, puede trabajar aspectos como la coordinación entre ambos ojos, los movimientos oculares, la acomodación, la convergencia o determinadas habilidades visuomotoras. La American Optometric Association describe la terapia visual como una intervención individualizada orientada al desarrollo o rehabilitación de determinadas habilidades visuales. Ver información de la AOA sobre terapia visual.
La finalidad no es tratar el TDAH, sino abordar las dificultades visuales que hayan sido identificadas en la evaluación y que puedan estar interfiriendo en determinadas actividades.
Por eso, antes de comenzar un programa de terapia visual, lo importante es determinar qué habilidad visual necesita ser evaluada y si existe realmente una alteración que pueda beneficiarse de este tipo de intervención.
HAZ CLIC Y PIDE CITA EN UNA DE NUESTRAS 3 ÓPTICASLa terapia visual no mejora el TDAH directamente. Su posible utilidad está relacionada con el tratamiento de determinadas dificultades visuales que pueden coexistir con problemas de atención o aprendizaje.
Si un niño presenta una dificultad visual concreta, trabajar esa habilidad puede facilitar la realización de determinadas tareas visuales. Pero el resultado dependerá del problema detectado, de su causa y de las características de cada niño.
Mantener una visión cómoda y estable durante la lectura o la escritura requiere utilizar adecuadamente los mecanismos de enfoque. Si existe una alteración de la acomodación, el niño puede experimentar visión borrosa, cansancio o molestias durante las tareas de cerca.
Cuando una evaluación identifica un problema de acomodación, la terapia visual puede incluir actividades específicas para trabajar esta habilidad bajo supervisión profesional.
Leer implica realizar movimientos oculares coordinados para avanzar de una palabra a otra y cambiar correctamente de línea. Algunos niños presentan dificultades en estos movimientos, independientemente de que tengan o no TDAH.
Si se detecta una alteración de los movimientos oculares, el profesional puede valorar actividades específicas dentro de un programa de terapia visual.
Para realizar tareas prolongadas de cerca, los dos ojos deben trabajar de manera coordinada. Determinados problemas de visión binocular pueden producir síntomas como cansancio, molestias o dificultad para mantener una actividad visual.
En estos casos, la terapia visual puede utilizarse para trabajar determinadas habilidades de coordinación binocular cuando el profesional considera que está indicada.
Escribir, dibujar, recortar, montar objetos o practicar determinados deportes requiere integrar la información visual con el movimiento de las manos.
Cuando existe una dificultad visuomotora identificada, el trabajo visual puede formar parte de un abordaje específico. Esto no significa que la terapia visual trate los problemas motores o de coordinación propios del TDAH.
Esta es una de las dudas más habituales de los padres. La respuesta requiere una distinción importante: la terapia visual no es un tratamiento para el TDAH ni debe utilizarse como sustituto de su tratamiento médico, psicológico, educativo o conductual.
Lo que sí puede ocurrir es que un niño tenga una dificultad visual concreta que haga más incómoda o exigente una determinada actividad. Si esa dificultad se identifica y se trata adecuadamente, puede mejorar su experiencia al realizar esa tarea.
Por ejemplo, un niño con una alteración de la visión binocular puede presentar molestias durante actividades prolongadas de cerca. En ese caso, abordar el problema visual puede contribuir a que la tarea resulte más cómoda. Eso no significa que se haya tratado el TDAH.
La lectura requiere integrar numerosas habilidades: atención, lenguaje, memoria, comprensión y procesamiento visual, entre otras. Por eso, cuando un niño tiene dificultades para leer, no debe asumirse automáticamente que la causa es el TDAH ni tampoco que se debe exclusivamente a un problema visual.
Una valoración adecuada puede ayudar a determinar si existe algún problema visual que esté contribuyendo a determinadas dificultades durante la lectura.
Si el niño pierde frecuentemente el lugar al leer, evita las tareas de cerca, se acerca mucho al texto, se frota los ojos o manifiesta cansancio o dolor de cabeza, conviene comentarlo con un profesional. La AOA incluye varios de estos signos entre las señales que pueden indicar un problema visual en edad escolar. :contentReference[oaicite:2]{index=2}
Esta es una de las búsquedas por las que la página ya está apareciendo en Google. Desenfocar voluntariamente la visión no permite diagnosticar TDAH ni demuestra por sí mismo que exista un problema visual.
Algunos niños pueden modificar voluntariamente el enfoque de sus ojos, pero si además existen visión borrosa, dolores de cabeza, molestias durante la lectura, dificultades para mantener la atención en tareas de cerca o problemas para seguir el texto, puede ser recomendable realizar una valoración visual.
Estos comportamientos tampoco permiten diagnosticar por sí solos un problema concreto. Pueden tener diferentes causas y deben interpretarse teniendo en cuenta la edad del niño, la frecuencia con la que aparecen y si existen otros síntomas.
Si se acompañan de molestias, visión borrosa, dolores de cabeza, dificultad para leer, sensibilidad a la luz o problemas para realizar tareas de cerca, una revisión visual puede ayudar a descartar problemas de visión.
Los ejercicios dependen del problema visual que se haya identificado. No existe una rutina universal de ejercicios para todos los niños con TDAH.
Según las necesidades del niño, un programa puede incluir actividades destinadas a trabajar:
Las actividades deben adaptarse a cada caso y realizarse siguiendo las indicaciones del profesional que supervise el programa.
Una valoración visual puede ser especialmente útil cuando aparecen señales como:
La evaluación visual no sustituye la valoración del TDAH por los profesionales sanitarios correspondientes. Ambos aspectos pueden necesitar abordajes diferentes y, cuando sea necesario, coordinados.
En Opticalia Zaben trabajamos la terapia visual infantil a partir de una valoración de las habilidades visuales del niño. El objetivo es determinar si existe alguna dificultad que pueda beneficiarse de un programa específico.
Si tu hijo tiene TDAH y presenta dificultades relacionadas con la lectura, el enfoque, el seguimiento ocular o el trabajo visual de cerca, lo primero es comprobar si existe realmente un problema visual antes de atribuirlo al TDAH o comenzar ejercicios por cuenta propia.
También puedes consultar nuestra información sobre terapia visual para estrabismo si el niño presenta desviación ocular, o conocer nuestro servicio de optometría infantil para una valoración visual adaptada a su edad.
Disponemos de atención en nuestras ópticas de Figueres, Roses y Olot.
HAZ CLIC Y PIDE CITA EN UNA DE NUESTRAS 3 ÓPTICASNo. La terapia visual no es un tratamiento para el TDAH. Puede utilizarse para abordar determinadas dificultades visuales cuando estas han sido identificadas mediante una evaluación.
No. Tener TDAH no significa que exista necesariamente una alteración de las habilidades visuales ni que todos los niños necesiten terapia visual.
Depende de la causa. Si existe una dificultad visual concreta que afecta a determinadas tareas de lectura, puede valorarse una intervención específica. Las dificultades de lectura tienen múltiples causas y no deben atribuirse automáticamente a la visión.
La valoración dependerá de los síntomas y de las necesidades del niño. Un profesional de la visión puede evaluar sus habilidades visuales y determinar si existe alguna dificultad que requiera intervención o derivación.