
Cuando un padre o una madre descubre que su hijo tiene estrabismo, es normal que aparezcan muchas dudas: ¿necesitará gafas?, ¿puede corregirse?, ¿necesitará cirugía?, ¿existen ejercicios para estrabismo en niños?
El estrabismo infantil es una alteración en la que los ojos no mantienen una alineación adecuada. Su tratamiento depende de la causa, el tipo de desviación, la edad del niño y cómo está funcionando su visión. Por eso, no existe un único ejercicio que sirva para todos los casos.
Una de las opciones que puede formar parte del abordaje de determinados problemas de visión binocular es la terapia visual. Se trata de un programa individualizado que trabaja habilidades visuales concretas cuando la evaluación determina que está indicado.
En Opticalia Zaben, con ópticas en Figueres, Olot y Roses, valoramos cada caso de forma individual para determinar qué necesidades presenta el niño y qué opciones pueden ser adecuadas.
En este artículo te explicamos qué ejercicios pueden utilizarse en terapia visual para el estrabismo infantil, qué papel pueden tener las actividades en casa y por qué es importante realizar una valoración antes de comenzar.
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El estrabismo es una alteración de la alineación ocular en la que los dos ojos no se dirigen de forma coordinada hacia el mismo punto.
La desviación puede producirse hacia dentro, hacia fuera, hacia arriba o hacia abajo. También puede ser constante o aparecer únicamente en determinados momentos o situaciones.
El estrabismo puede aparecer desde los primeros meses de vida o desarrollarse posteriormente durante la infancia. En algunos niños puede asociarse a otros problemas visuales, como la ambliopía u ojo vago.
Por eso, cuando se observa que un ojo se desvía de manera frecuente, es importante realizar una valoración profesional y no limitarse a esperar a que desaparezca por sí solo.
El estrabismo infantil puede tener diferentes causas y no siempre es posible identificar un único origen. Entre los factores que pueden estar relacionados se encuentran:
El tipo de estrabismo y su causa condicionan el tratamiento. Por eso, antes de hablar de ejercicios es necesario conocer cómo funciona la visión de ese niño y qué tipo de desviación presenta.
La terapia visual consiste en un programa de actividades y ejercicios diseñado para trabajar determinadas habilidades visuales. No es una rutina genérica que todos los niños con estrabismo deban realizar de la misma manera.
En determinados casos puede trabajar aspectos relacionados con la coordinación binocular, la convergencia, la acomodación, los movimientos oculares o la percepción visual.
Su objetivo no es simplemente “enderezar” un ojo mediante ejercicios. El profesional establece unos objetivos concretos a partir de la evaluación visual y determina qué actividades pueden ser apropiadas.
Además, la terapia visual puede formar parte de un tratamiento más amplio junto con gafas, prismas, oclusión con parche u otras intervenciones, dependiendo de las características del niño.
Cuando hablamos de ejercicios para estrabismo en niños, es importante distinguir entre actividades generales y ejercicios que forman parte de un programa de terapia visual individualizado.
Algunas actividades pueden utilizarse para trabajar determinadas habilidades visuales, pero no todos los ejercicios son adecuados para todos los tipos de estrabismo. Por este motivo, no recomendamos establecer una rutina de ejercicios en casa sin una valoración previa.
En determinados problemas relacionados con la convergencia pueden utilizarse actividades en las que el niño debe mantener la atención visual sobre un objeto situado a corta distancia.
Un ejemplo conocido es el trabajo con un punto cercano, pero la forma de realizarlo, la distancia, la duración y el objetivo deben adaptarse al problema concreto.
La finalidad puede ser trabajar la coordinación de ambos ojos durante tareas de cerca, pero no debe presentarse como un método universal para corregir cualquier estrabismo.
Las actividades de seguimiento visual consisten en observar un objeto que se desplaza lentamente en diferentes direcciones.
Pueden utilizarse dentro de determinados programas para trabajar aspectos relacionados con los movimientos oculares y el control de la mirada.
En niños pequeños, estas actividades pueden plantearse de forma lúdica para facilitar su participación.
Algunas tareas de terapia visual requieren que los dos ojos participen conjuntamente para completar una actividad.
El objetivo es trabajar determinadas habilidades de visión binocular, siempre de acuerdo con las necesidades detectadas durante la evaluación.
En consulta pueden utilizarse diferentes materiales para trabajar la coordinación ocular, la percepción visual, la acomodación o la integración de la información procedente de ambos ojos.
Entre ellos pueden encontrarse láminas, objetivos visuales, materiales estereoscópicos o determinados sistemas de filtros. El material utilizado depende del objetivo terapéutico y del perfil visual del niño.
Las gafas con filtros de diferentes colores pueden utilizarse en determinadas actividades de terapia binocular. El principio consiste en presentar información diferente a cada ojo para trabajar la participación conjunta de ambos.
Este tipo de actividad debe realizarse siguiendo las indicaciones del profesional, ya que no constituye por sí misma un tratamiento universal para el estrabismo.
Los padres pueden participar en el proceso realizando en casa las actividades que el profesional haya indicado. De hecho, la continuidad entre las sesiones y el trabajo domiciliario puede ser importante en determinados programas.
Sin embargo, no es recomendable buscar una rutina de ejercicios por internet y aplicarla directamente a un niño con estrabismo. El mismo ejercicio puede ser apropiado para una determinada alteración binocular y no serlo para otro tipo de desviación.
Si se indican ejercicios para casa, deben estar adaptados a la edad del niño, su capacidad de atención, su problema visual y los objetivos establecidos durante la evaluación.
Esta es una de las preguntas más frecuentes de las familias que buscan ejercicios para corregir el estrabismo en niños.
La respuesta depende del tipo de estrabismo y de la causa. Algunos problemas de coordinación binocular pueden beneficiarse de ejercicios específicos, pero no todos los estrabismos pueden corregirse mediante ejercicios.
En determinados casos pueden ser necesarias gafas para corregir un error refractivo, prismas, tratamiento de la ambliopía, oclusión, seguimiento oftalmológico o incluso cirugía.
Por eso, el objetivo no debería ser encontrar “el mejor ejercicio para el estrabismo”, sino determinar primero qué está provocando la desviación y qué tratamiento necesita ese niño.
El estrabismo convergente aparece cuando uno o ambos ojos tienden a desviarse hacia dentro. El estrabismo divergente, por el contrario, implica una desviación hacia fuera.
Ambos pueden presentar características diferentes y no deben abordarse automáticamente con la misma rutina de ejercicios.
La evaluación permite determinar cómo están funcionando los ojos, qué capacidad existe para mantener la alineación y si existe algún problema asociado de visión binocular.
Las búsquedas de “ejercicios para estrabismo en bebés” son frecuentes, pero en bebés es especialmente importante no aplicar ejercicios caseros por iniciativa propia.
Durante los primeros meses de vida pueden existir situaciones de desarrollo visual que deben diferenciarse de un estrabismo que requiere valoración. Si los padres observan una desviación ocular persistente o tienen dudas sobre la alineación de los ojos, lo adecuado es solicitar una valoración profesional.
En bebés y niños pequeños, la edad, el tipo de desviación y el desarrollo visual son factores especialmente importantes para decidir el seguimiento y el tratamiento.
No existe una edad única que sirva para todos los niños. La posibilidad de realizar terapia visual depende de que el niño pueda participar en las actividades y de que exista un objetivo visual concreto que pueda trabajarse.
En niños pequeños puede utilizarse un enfoque basado en actividades lúdicas, mientras que los niños mayores pueden participar en tareas más estructuradas.
Lo importante no es comenzar simplemente porque el niño tenga determinada edad, sino comprobar previamente qué problema visual presenta y qué intervención está indicada.
La terapia visual es solo una de las posibles herramientas dentro del abordaje del estrabismo. Dependiendo del caso, pueden utilizarse:
Estos tratamientos no son necesariamente excluyentes. En algunos niños pueden combinarse diferentes estrategias según la evolución y las necesidades visuales.
Antes de iniciar un programa es necesario realizar una evaluación visual completa. En ella pueden analizarse la agudeza visual, la graduación, la alineación ocular, los movimientos oculares, la acomodación y diferentes aspectos de la visión binocular.
Con esta información se puede determinar si existe un problema que pueda beneficiarse de terapia visual y establecer unos objetivos concretos.
Si quieres conocer mejor este tipo de intervención, puedes consultar también nuestra página sobre terapia visual infantil y nuestro artículo sobre terapia visual para estrabismo.
Depende del tipo de estrabismo y del problema visual asociado. Algunos niños pueden beneficiarse de ejercicios específicos dentro de un programa supervisado, pero no todos los estrabismos responden de la misma manera.
Las actividades para casa pueden formar parte de determinados programas de terapia visual, pero deben ser indicadas de forma individual. No es recomendable utilizar una rutina genérica sin conocer previamente el problema visual del niño.
Dependiendo del caso pueden utilizarse actividades relacionadas con la convergencia y la coordinación binocular. El tipo de ejercicio, su dificultad y su frecuencia deben adaptarse a las características del niño.
Puede haber actividades específicas dentro de determinados programas de terapia visual, pero el tratamiento depende del tipo de exotropía, su frecuencia, la edad del niño y su función binocular.
No debe iniciarse una rutina de ejercicios en bebés sin una valoración previa. Ante una desviación ocular persistente, es importante determinar primero su causa y establecer el seguimiento adecuado.
No. El tratamiento depende del tipo de estrabismo y de las características de cada niño. Algunos casos pueden abordarse con corrección óptica, tratamiento de la ambliopía, prismas, terapia visual u otras medidas, mientras que en otros puede estar indicada la cirugía.
Si has observado que uno de los ojos de tu hijo se desvía, notas dificultades para mantener la mirada o tienes dudas sobre su desarrollo visual, es recomendable realizar una valoración antes de comenzar cualquier ejercicio.
En Opticalia Zaben trabajamos con familias de Figueres, Olot y Roses, valorando las necesidades visuales de cada niño y orientando a las familias sobre las opciones disponibles.
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