
Elegir entre gafas tradicionales y gafas progresivas depende principalmente de las distancias que necesitas corregir y de cómo utilizas tus gafas en el día a día. No todas las personas necesitan el mismo tipo de lente, y tener presbicia no significa necesariamente que la mejor opción sean unas gafas progresivas.
Las gafas monofocales pueden ser suficientes para determinadas necesidades, mientras que las progresivas permiten corregir diferentes distancias con un mismo par de gafas. En este artículo te explicamos sus diferencias, ventajas y limitaciones para ayudarte a valorar qué opción puede adaptarse mejor a ti.
Las gafas monofocales incorporan lentes diseñadas para corregir una única distancia. Por ejemplo, pueden estar graduadas para ver de lejos o para realizar tareas de cerca como leer.
Son una opción sencilla cuando necesitas corregir principalmente una distancia concreta. Si utilizas unas gafas para cerca y también necesitas una graduación diferente para lejos, tendrás que cambiar de gafas según la actividad.
Las lentes bifocales permiten corregir dos distancias diferentes dentro de una misma lente. Tradicionalmente cuentan con una zona para visión lejana y otra para visión cercana, separadas por una línea visible.
Aunque siguen siendo una alternativa para determinadas necesidades visuales, actualmente existen otras soluciones multifocales que permiten una transición más gradual entre diferentes distancias.
Las gafas progresivas incorporan diferentes zonas de visión dentro de una misma lente para facilitar el enfoque a distintas distancias: lejos, distancia intermedia y cerca.
A diferencia de las bifocales, no tienen una línea visible que separe las diferentes zonas. La graduación cambia progresivamente a lo largo de la lente, permitiendo pasar de una distancia a otra de forma más gradual.
No existe una única opción que sea mejor para todo el mundo. La elección depende de tu graduación, tus necesidades visuales, las actividades que realizas habitualmente y de si necesitas corregir una o varias distancias.
Por ejemplo, unas gafas monofocales pueden ser suficientes si únicamente necesitas una corrección específica para leer. En cambio, si tienes presbicia y quieres utilizar un único par de gafas para diferentes actividades, unas progresivas pueden ser una alternativa interesante.
Por ejemplo, una persona con presbicia que únicamente necesita mejorar su visión de cerca puede utilizar gafas de lectura en determinadas situaciones.
Si tienes presbicia y alternas habitualmente entre leer, utilizar el ordenador, mirar el móvil y ver de lejos, las gafas progresivas pueden ofrecerte una solución más versátil que unas gafas destinadas exclusivamente a la visión cercana.
La presbicia dificulta progresivamente el enfoque de los objetos cercanos. Sin embargo, la solución no tiene por qué ser la misma para todas las personas.
Si únicamente necesitas corregir la visión de cerca para leer, unas gafas monofocales de cerca pueden ser suficientes. Si, además de leer, necesitas mirar el ordenador, conducir, caminar o realizar otras actividades sin cambiar de gafas, puedes valorar unas progresivas.
La graduación y las necesidades visuales deben determinar qué solución es más adecuada en cada caso.
Las gafas progresivas pueden requerir un periodo de adaptación, especialmente si es la primera vez que las utilizas. Tus ojos y tu cerebro necesitan acostumbrarse a utilizar las diferentes zonas de la lente.
Durante los primeros días puedes notar que necesitas mover ligeramente la cabeza para encontrar la zona adecuada de visión. Con el uso habitual, muchas personas terminan incorporando estos movimientos de forma natural.
Si la principal dificultad aparece al leer, utilizar el móvil o realizar otras tareas de cerca, unas gafas específicas para esta distancia pueden ser suficientes.
Sin embargo, las gafas de lectura no están pensadas para cubrir todas las distancias. Si necesitas mirar de cerca, trabajar a distancia intermedia y ver de lejos durante el mismo periodo de tiempo, puede ser más práctico valorar una solución multifocal.
En este caso, la elección entre unas gafas de lectura y unas progresivas dependerá de tus necesidades visuales y de la graduación que necesites.
Si ya utilizas gafas para corregir la visión lejana y comienzas a tener dificultades para enfocar de cerca, es posible que necesites una corrección adicional para la visión cercana.
Una opción puede ser utilizar unas gafas específicas para cerca y otra valorar unas lentes progresivas que incorporen las diferentes distancias en un mismo par.
Una revisión visual permite determinar qué graduación necesitas y qué tipo de lente se adapta mejor a tus actividades habituales.
En general, las lentes progresivas requieren una tecnología y un proceso de fabricación más complejo que unas lentes monofocales, por lo que su precio puede ser superior.
Sin embargo, el precio no debería ser el único criterio para elegir unas gafas. Lo importante es valorar qué solución necesitas realmente y qué uso vas a hacer de ellas.
Si solo necesitas corregir una distancia concreta, unas lentes monofocales pueden ser una opción adecuada. Si necesitas utilizar las gafas para diferentes distancias a lo largo del día, las progresivas pueden ofrecerte mayor versatilidad.
El coste final dependerá también del tipo de lente, sus tratamientos, la graduación y la montura elegida.
Como regla general, puedes valorar las diferentes opciones de esta forma:
La decisión final debe basarse en tu graduación, tus hábitos y las distancias que utilizas habitualmente. Una revisión visual y el asesoramiento de un profesional pueden ayudarte a elegir la solución más adecuada.
Elegir entre gafas tradicionales y progresivas no debería depender únicamente de la edad o del precio. Lo importante es conocer qué necesitas corregir y cómo utilizas tu visión durante el día.
En Opticalia Zaben puedes recibir asesoramiento para encontrar la solución visual que mejor se adapte a tus necesidades en nuestras ópticas de Figueres, Roses y Olot.
Si tienes dudas sobre tu graduación, notas dificultades para enfocar de cerca o estás pensando en cambiar a gafas progresivas, una revisión visual es el mejor punto de partida.