En nuestra ópticas de Figueres, Roses y Olot escuchamos a menudo la misma escena: alguien nos dice que necesita alejar el móvil para leer, que le cuesta enfocar el menú del restaurante o que al final del día siente la vista más pesada de lo habitual. En la mayoría de estos casos, detrás de esas sensaciones aparece una palabra muy concreta: presbicia. No es una enfermedad ni algo repentino, pero sí un cambio visual importante que conviene entender bien para cuidarse con tranquilidad.
Desde nuestra experiencia diaria como ópticos-optometristas, sabemos que la presbicia y la llamada vista cansada generan muchas dudas. Comprender qué ocurre, reconocer los síntomas de presbicia y conocer las opciones reales de corrección ayuda a tomar mejores decisiones para la salud visual y la comodidad en el día a día.
La presbicia es un cambio natural de la visión que aparece con la edad. Con el paso de los años, el ojo va perdiendo capacidad para enfocar de cerca, lo que hace que tareas habituales como leer, coser o usar el móvil resulten más incómodas.
En consulta solemos explicarlo de forma sencilla: el sistema visual pierde flexibilidad, y ese esfuerzo adicional se traduce en visión borrosa de cerca o en fatiga visual. No ocurre de un día para otro, sino de manera progresiva, lo que hace que muchas personas se adapten sin darse cuenta.
Cuando revisamos la vista de un paciente por primera vez con estos síntomas, suele sorprenderse al entender que no ha “empeorado su vista” de forma anormal, sino que está viviendo un proceso común a partir de cierta edad. La clave está en detectar el momento adecuado para corregirlo y evitar molestias innecesarias.
AGENDA CITA EN NUESTRAS ÓPTICASLos síntomas de presbicia no siempre se presentan de la misma forma en todas las personas. En nuestra experiencia, cada caso tiene matices que conviene valorar de manera individual.
Algunas señales frecuentes que observamos en consulta son:
La vista cansada suele ir de la mano de la presbicia, especialmente cuando se fuerza la visión sin una corrección adecuada.
Cuando detectamos este caso en consulta, solemos explicar que el cansancio no es algo “normal” que deba asumirse, sino una señal de que la vista necesita ayuda.
Uno de los errores más comunes es pensar que la presbicia solo afecta a personas mayores. En realidad, suele aparecer a partir de los 40–45 años, aunque la edad exacta varía según cada persona y sus hábitos visuales.
En nuestra óptica atendemos tanto a personas que nunca han usado gafas como a quienes ya llevaban corrección para lejos. En ambos casos, la presbicia puede manifestarse de forma distinta. Quien nunca ha usado gafas suele notar el cambio de forma más brusca, mientras que quien ya lleva corrección puede tardar más en identificarlo.
En estos casos solemos recomendar una revisión visual completa cuando aparecen los primeros síntomas, aunque sean leves. Valorar la situación a tiempo permite adaptar la solución de forma progresiva y cómoda, sin forzar la vista ni generar rechazo al uso de gafas.
Hablar de soluciones para la presbicia no significa que exista una única opción válida para todo el mundo. Desde nuestra experiencia, la mejor corrección es la que se adapta a la rutina, las necesidades visuales y las preferencias de cada persona.
Entre las opciones más habituales que valoramos en consulta se encuentran:
Cuando asesoramos a un paciente, no solo tenemos en cuenta la graduación, sino cómo es su día a día. No es lo mismo alguien que pasa horas frente al ordenador que quien lee de forma ocasional o conduce con frecuencia.
En nuestra experiencia, dedicar tiempo a esta elección mejora mucho la adaptación y la satisfacción visual.

A lo largo de los años hemos visto patrones que se repiten. Muchas personas intentan alargar la situación sin corrección, forzando la vista más de lo recomendable. Este esfuerzo constante suele acabar en cansancio visual acumulado.
Algunos errores habituales que observamos son:
Cuando detectamos estas situaciones, solemos explicar que la presbicia bien corregida mejora notablemente la calidad de vida. No se trata solo de ver bien, sino de ver cómodo y sin esfuerzo.
Elegir la mejor solución para la presbicia requiere una valoración profesional y una conversación abierta. En nuestra óptica damos mucha importancia a escuchar al paciente y entender sus prioridades.
Durante la revisión de la vista, solemos tener en cuenta:
Cuando revisamos la vista de un paciente, explicamos con calma las ventajas y posibles limitaciones de cada opción.
De esta forma, la decisión se toma con información real y expectativas ajustadas, evitando frustraciones posteriores.
Una vez corregida la presbicia, el seguimiento sigue siendo importante. La graduación puede cambiar con el tiempo, y lo que hoy resulta cómodo puede necesitar ajustes en el futuro.
Desde nuestra experiencia, solemos recomendar revisiones periódicas para:
En nuestras ópticas de Figueres, Roses y Olot acompañamos a muchos pacientes en esta evolución. Un seguimiento regular permite mantener una buena salud visual y adaptarse a cada etapa con naturalidad.
No es necesario esperar a que la incomodidad sea constante para pedir cita. En nuestra práctica diaria, vemos que acudir a tiempo evita muchos problemas posteriores.
Recomendamos una valoración profesional cuando aparecen:
En estos casos solemos recomendar una revisión visual personalizada. Valorar cada situación en consulta permite orientar mejor y ofrecer soluciones adaptadas, sin prisas ni decisiones precipitadas.
La presbicia forma parte del proceso natural de la visión y no debería vivirse con preocupación. Comprender qué es, reconocer los síntomas de presbicia y saber que existen soluciones reales ayuda a afrontarla con tranquilidad.
Desde nuestra experiencia como equipo de ópticos-optometristas, creemos que la clave está en una buena información y en una revisión de la vista adecuada. En estos casos solemos recomendar no normalizar la vista cansada y valorar cada situación de forma individual.
Si existen dudas, lo más adecuado es analizar cada caso en consulta y acompañar al paciente con cercanía y criterio profesional.
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