
La revisión de la vista en niños es una parte importante del cuidado de su salud visual. Durante la infancia, el sistema visual continúa desarrollándose y un niño puede no darse cuenta de que tiene dificultades para ver o no saber explicarlas.
Por eso, un examen visual infantil no consiste únicamente en comprobar si el niño ve bien de lejos. Dependiendo de su edad y de sus necesidades, la valoración puede incluir diferentes pruebas para conocer cómo funciona su visión y detectar posibles alteraciones.
En este artículo te explicamos cómo se mide la vista a los niños, qué pruebas puede incluir un examen visual y cuándo conviene realizar una revisión.
Los problemas visuales durante la infancia no siempre producen síntomas evidentes. Un niño puede haberse acostumbrado a ver de una determinada manera y no saber que podría estar viendo mejor.
Una revisión permite valorar diferentes aspectos de la función visual y detectar posibles problemas que pueden requerir seguimiento, corrección óptica o una valoración adicional.
Entre las situaciones que pueden identificarse durante una revisión se encuentran los defectos refractivos, como la miopía infantil, la hipermetropía y el astigmatismo, además de alteraciones relacionadas con la alineación o la coordinación de los ojos.
La revisión también puede ser especialmente útil cuando existen antecedentes familiares de problemas visuales o cuando los padres, profesores o el propio niño observan alguna dificultad.
La forma de realizar un examen de la vista para niños depende de la edad y de la capacidad del pequeño para colaborar durante las pruebas.
En los niños más pequeños pueden utilizarse dibujos, símbolos, juegos visuales u otros estímulos adaptados a su edad. Cuando el niño ya reconoce letras o símbolos, pueden emplearse pruebas de agudeza visual más convencionales.
La prueba de agudeza visual en niños es una parte importante de la revisión, pero no es la única. Una evaluación optométrica puede incluir diferentes pruebas para conocer cómo trabajan los ojos de manera individual y conjunta.
HAZ CLIC Y PIDE CITA PARA TU HIJA/O HOY MISMOUn examen optométrico infantil se adapta a las características de cada niño. Según el caso, puede incluir diferentes pruebas.
Permite comprobar la capacidad del niño para distinguir detalles a determinadas distancias. Habitualmente se evalúa cada ojo por separado y se utilizan optotipos adaptados a la edad, como letras, símbolos o figuras.
Si quieres conocer con más detalle qué significa este concepto, puedes consultar nuestro artículo sobre agudeza visual en niños.
La evaluación refractiva permite comprobar si existe miopía, hipermetropía, astigmatismo u otro defecto refractivo que pueda afectar a la calidad de la visión.
En función de la edad y de las características del niño, el profesional puede utilizar diferentes métodos e instrumentos para realizar esta valoración.
También puede valorarse cómo trabajan los dos ojos conjuntamente y si existe alguna alteración de su alineación.
Esto permite detectar señales que pueden requerir una evaluación más específica, como ocurre en algunos casos de estrabismo o cuando existe una diferencia importante entre ambos ojos.
La visión infantil no depende únicamente de distinguir letras o dibujos. También es importante comprobar cómo los ojos realizan determinadas tareas de enfoque y cómo se mueven al seguir objetos o cambiar la mirada entre diferentes distancias.
Estas habilidades pueden ser relevantes durante actividades como leer, escribir o copiar información.
Dependiendo del tipo de revisión y de las necesidades del niño, pueden realizarse pruebas destinadas a valorar diferentes estructuras oculares y detectar señales que requieran una valoración adicional.
Las pruebas de un examen visual para niños no son necesariamente iguales a las de un adulto. En edades tempranas pueden utilizarse métodos más sencillos y dinámicos para conseguir una respuesta fiable del niño.
A medida que el niño crece y puede colaborar mejor, la valoración puede incorporar pruebas más específicas.
No existe una única frecuencia que pueda aplicarse a todos los niños. La necesidad de realizar una revisión depende de factores como la edad, los antecedentes familiares, los síntomas y los resultados de valoraciones anteriores.
Las revisiones pueden ser especialmente importantes durante las primeras etapas del desarrollo visual y antes o durante la etapa escolar, cuando las demandas visuales aumentan.
Una revisión antes de comenzar el colegio puede ayudar a conocer cómo está funcionando la visión del niño y detectar posibles dificultades que merezcan seguimiento.
Leer, escribir, mirar la pizarra y realizar tareas de cerca implican diferentes demandas visuales. Si aparecen dificultades persistentes, conviene valorar si existe algún problema visual que pueda estar contribuyendo a ellas.
Si existen antecedentes familiares de problemas visuales o aparecen cambios en el comportamiento visual del niño, puede ser recomendable realizar una revisión aunque no haya llegado el momento de una revisión rutinaria.

Los niños no siempre dicen que tienen dificultades para ver. Algunas señales que pueden justificar una revisión son:
Estas señales no permiten determinar por sí solas cuál es la causa. Si se repiten, una revisión visual infantil puede ayudar a conocer qué está ocurriendo.
Algunas dificultades visuales pueden interferir con determinadas tareas escolares, pero no todos los problemas de aprendizaje tienen un origen visual.
Por eso, cuando un niño presenta dificultades persistentes para leer, escribir, copiar de la pizarra o realizar determinadas tareas, es importante valorar cada caso de forma individual y no atribuir automáticamente esas dificultades a la visión.
Una evaluación optométrica puede formar parte de una valoración más amplia cuando existen dudas sobre el funcionamiento visual del niño.
Además de realizar las revisiones que correspondan, existen hábitos que pueden favorecer una buena salud visual durante la infancia.
En Opticalia Zaben ofrecemos servicios de optometría infantil para valorar las necesidades visuales de los más pequeños.
Disponemos de ópticas en Figueres, Roses y Olot, donde podemos orientarte sobre la revisión más adecuada según la edad y las necesidades visuales de tu hijo.
Una revisión de la vista es mucho más que comprobar si un niño distingue las letras o los dibujos de una pantalla. Permite obtener información sobre diferentes aspectos de su visión y decidir si es necesario realizar un seguimiento o una valoración adicional.
La visión se puede valorar mediante diferentes pruebas adaptadas a la edad del niño. Pueden utilizarse dibujos, símbolos, letras y otras pruebas para comprobar la agudeza visual y diferentes aspectos del funcionamiento visual.
Es una valoración de la visión adaptada a las características del niño. Puede incluir pruebas de agudeza visual, refracción, coordinación ocular, enfoque, movimientos oculares y otros aspectos según las necesidades de cada caso.
La frecuencia depende de la edad, los antecedentes familiares, los resultados de revisiones anteriores y la aparición de señales de alerta. Si existen dudas sobre la visión del niño, conviene consultar con un profesional.
No siempre. La agudeza visual es una parte importante de la valoración, pero existen otros aspectos de la función visual que pueden necesitar ser evaluados.
Acercarse demasiado a los objetos, entrecerrar los ojos, tener dificultades para ver la pizarra o presentar determinados comportamientos visuales pueden justificar una revisión. Solo una valoración profesional puede determinar si necesita corrección óptica.
En Opticalia Zaben disponemos de servicios de optometría infantil en nuestras ópticas de Figueres, Roses y Olot.