
Los casos de jóvenes con miopía van cada vez en aumento. Las nuevas generaciones de niños y jóvenes están practicando menos actividades al aire libre y ya dedican más horas delante de una pantalla electrónica.
Investigaciones y artículos clínicos y científicos han puesto el foco en esta evolución. Estamos ante una generación de nativos digitales que dedica cada vez más tiempo a móviles, tablets y ordenadores, mientras disminuyen las horas destinadas a actividades al aire libre.
La miopía tiene un importante componente hereditario, pero los hábitos y el entorno también son factores que debemos tener en cuenta cuando hablamos de su aparición y evolución, especialmente durante la infancia y la adolescencia.
La miopía es uno de los problemas refractivos más frecuentes y su presencia entre niños y jóvenes ha aumentado de forma considerable en las últimas décadas.
Si bien la herencia genética es uno de los principales factores relacionados con la miopía, no es el único elemento que debemos considerar. El entorno y determinados hábitos visuales también pueden influir en su aparición y progresión.
El exceso de horas que un niño pasa delante de dispositivos como móviles, tablets u ordenadores también es un factor que debemos tener en cuenta. A esto se suma el hecho de que muchos niños pasan menos tiempo realizando actividades al aire libre.
Hay que tener en cuenta otros hechos importantes tales como:
Por eso, cuando hablamos de miopía en la adolescencia, no debemos fijarnos únicamente en la graduación que tiene actualmente el paciente. También es importante comprobar si la miopía está aumentando con el paso del tiempo.
Cuando hablamos de miopía hablamos de un defecto refractivo del ojo con el que una persona tiene dificultades para enfocar bien los objetos lejanos.
Un niño o adolescente con miopía puede tener problemas para ver la pizarra en clase, reconocer objetos situados a distancia o distinguir correctamente determinados detalles. En ocasiones, el propio niño puede no ser consciente de que está viendo peor porque se acostumbra progresivamente a su visión.
Esta situación, además de provocar problemas de visión y enfoque, puede estar acompañada de molestias como:
La miopía es un defecto refractivo muy frecuente y su grado o magnitud se mide en dioptrías negativas. Se puede corregir mediante gafas graduadas o lentes de contacto y, en determinados casos y dependiendo de la edad y las características del paciente, pueden valorarse otras alternativas.
Pero en el caso de niños y adolescentes existe una cuestión especialmente importante: controlar cómo evoluciona la miopía.
Una graduación que hoy parece estable puede cambiar con el crecimiento. Por eso las revisiones periódicas permiten comprobar si la visión se mantiene o si existe una progresión de la miopía.
Conoce qué es la miopía y cuáles son sus principales opciones de tratamiento.
PÍDENOS CITA PARA TU HIJO/ALos optometristas siempre recomendamos a los padres de familia que tengan presente la importancia de las revisiones oculares periódicas de sus hijos, especialmente durante las etapas de crecimiento.
Los niños no siempre presentan síntomas evidentes cuando existe un problema de visión. Por este motivo, las revisiones oculares tienen también un carácter preventivo y permiten controlar posibles cambios en la graduación.
Las revisiones deben realizarse siguiendo las recomendaciones del profesional de la visión y teniendo en cuenta las características particulares de cada niño. Cuando ya existe miopía, el seguimiento permite comprobar si la graduación permanece estable o continúa aumentando.
También debemos prestar atención a los hábitos diarios. No podemos evitar que los niños utilicen móviles, tablets u ordenadores, pero sí podemos intentar reducir el tiempo innecesario delante de las pantallas y favorecer descansos durante las actividades de visión próxima.
Si queremos contribuir a unos hábitos visuales más saludables, también debemos incentivar y promover las actividades al aire libre y los espacios abiertos desde temprana edad.
Salir a jugar, practicar deporte, caminar o simplemente pasar tiempo en el exterior puede ayudar a equilibrar el tiempo que los niños pasan realizando actividades de cerca.
Una de las preguntas más frecuentes de los padres es hasta qué edad aumenta la miopía. No existe una edad idéntica para todos los pacientes, ya que la evolución depende de diferentes factores, entre ellos la edad de aparición, la graduación, la genética y el desarrollo visual.
La miopía puede aparecer durante la infancia y continuar evolucionando durante la adolescencia. Por eso es importante no esperar a que el niño manifieste problemas evidentes para realizar una revisión.
El seguimiento periódico permite disponer de información sobre la evolución de la graduación y valorar, cuando sea necesario, las opciones disponibles para intentar controlar su progresión.
También puedes consultar nuestro contenido sobre el control de la agudeza visual en niños y sobre la importancia de la revisión ocular temprana en niños y adolescentes.
Detectar una miopía durante la infancia permite corregir el problema visual y, sobre todo, conocer cómo está evolucionando. Esto es especialmente importante cuando hablamos de jóvenes con miopía, ya que la graduación puede experimentar cambios durante los años de crecimiento.
Los padres pueden prestar atención a algunas señales: si el niño se acerca demasiado a la televisión, entrecierra los ojos para ver de lejos, tiene dificultades para ver la pizarra o se queja de dolores de cabeza después de determinadas actividades visuales.
Ante cualquiera de estas situaciones, una revisión visual puede ayudar a determinar si existe algún problema refractivo.
En Opticalia Zaben contamos con centros en Figueres, Roses y Olot, donde podemos realizar una valoración de la visión y realizar el seguimiento correspondiente.
Si quieres ampliar información sobre la miopía infantil, también puedes leer nuestro artículo sobre las causas de la miopía infantil y la influencia de la herencia y el entorno.
No se trata de eliminar completamente las pantallas de la vida de nuestros hijos. Los dispositivos electrónicos forman parte de su educación, comunicación y ocio. El objetivo debe ser conseguir un equilibrio entre las actividades de cerca y el tiempo al aire libre.
Algunas medidas sencillas pueden ayudar a conseguirlo:
La prevención no consiste únicamente en reducir el tiempo delante de una pantalla. También consiste en detectar los cambios visuales cuanto antes y realizar un seguimiento adecuado.
Si tu hijo ya presenta miopía, es especialmente importante conocer cómo está evolucionando su graduación y consultar con un profesional de la visión si existen cambios.
REVISA LA VISIÓN DE TU HIJO/AEl aumento de la miopía entre niños y jóvenes es un fenómeno que merece nuestra atención. La genética desempeña un papel importante, pero los hábitos visuales y el entorno también deben formar parte de la conversación.
No podemos evitar que nuestros hijos utilicen pantallas, pero sí podemos ayudarles a mantener una rutina más equilibrada, fomentar las actividades al aire libre y asegurarnos de que su visión se revisa periódicamente.
En vuestras manos queda. Cuidar la visión durante la infancia y la adolescencia también significa anticiparse a los problemas y controlar su evolución.
Para conocer nuestros servicios y centros, puedes visitar Opticalia Zaben o acudir a cualquiera de nuestras ópticas en Figueres, Roses u Olot.