Hablemos de astigmatismo: tipos, tratamiento y corrección

Es uno de los trastornos oculares menos comprendidos por la sociedad, el astigmatismo es un defecto refractivo frecuente que provoca visión borrosa y distorsionada.

Las personas con este defecto ven cómo su agudeza visual disminuye a la hora ver objetos de cerca y de lejos. Esto es debido a que la córnea no presenta la misma curvatura en todas su zonas y en consecuencia hay un mal enfoque de los rayos de luz.

Este mal enfoque provoca diferentes focos de luz tanto por delante como por detrás de la retina y el cerebro recibe una imagen borrosa de los objetos que están lejos o cerca.

El astigmatismo ocupa tanto a nivel mundial como nacional el tercer puesto entre los problemas oculares más frecuentes, sólo por detrás de la miopia y la presbicia. Es importante aclarar que en la mayoría de los casos, el astigmatismo es hereditario.

Aun así, en consulta vemos que no siempre se queda “igual toda la vida”. Muchas personas nacen con astigmatismo pero sus síntomas tardan años en manifestarse, y otras notan cambios en la edad adulta. De hecho, el astigmatismo en la adultez puede aparecer de forma progresiva o incluso más repentina, generando dudas e incomodidad en quien lo padece.

El astigmatismo: pacientes que dicen «ver bastante bien»

En Opticalia Zaben (Figueres, Roses y Olot) vemos con frecuencia un patrón muy repetido: pacientes que llegan convencidos de que “ven bastante bien”, pero en realidad llevan tiempo forzando el sistema visual. Normalizan la borrosidad intermitente, el cansancio o el dolor de cabeza pensando que es estrés, pantallas o falta de descanso, cuando detrás hay un cambio en la curvatura corneal o una graduación mal compensada.

Algunos síntomas más comunes del astigmatismo son:

  • Dolor de cabeza luego de leer
  • Fatiga visual
  • Visión borrosa a todas las distancias
  • Molestias en los ojos por la noche o en ambientes de poca luz

Además, hay señales que muchas personas no relacionan con este defecto refractivo y que en gabinete escuchamos cada semana:

  • Lectura más lenta o necesidad de releer líneas
  • Dificultad para cambiar de enfoque (de móvil a televisión, de cerca a lejos)
  • Sensación de que “las letras se mueven” o se ven con bordes difusos
  • Deslumbramientos y halos con luces, especialmente al conducir de noche
  • Ojos cansados al final del día y necesidad de entrecerrar los ojos para ver mejor

Cuando un paciente nos comenta “veo raro, pero me he acostumbrado”, normalmente sabemos que es un buen momento para revisar la graduación y comprobar si existe un astigmatismo no diagnosticado o mal corregido.

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¿Cuáles son los tipos de astigmatismo que existen?

Los defectos refractivos se manifiestan en diferentes grados, así, tenemos combinaciones de astigmatismo con miopía, hipermetropía y mixto.

  1. El miópico es el más común y ocurre cuando el meridiano de un ojo (o ambos) enfocan como miopes. Este tipo de astigmatismo es hereditario y no se puede prevenir.
  2. Luego tenemos el hipermetrópico, cuando el paciente tiene una visión borrosa a toda distancia pero más especial a distancias cortas.
  3. Por último, el mixto tal y como su nombre lo indica se refiere cuando se combinan los defectos refractivos de miopía e hipermetropía. Incluso puede llegar a darse el caso que el paciente tenga visión nítida en un ojo y borroso en el otro.

En la práctica, el impacto del astigmatismo en la visión diaria varía según el grado y según si está asociado a miopía o hipermetropía. Por eso hay personas con poco astigmatismo que notan mucha fatiga visual (por ejemplo, con pantallas) y otras que toleran mejor la borrosidad durante un tiempo… hasta que la exigencia visual sube o el sistema deja de compensar.

Diagnóstico del astigmatismo

Mujer con dolor de cabeza asociado a astigmatismoAl abanico astigmático es la prueba específica que se utiliza para el diagnóstico. Los instrumentos y técnicas son las mismas que para los casos de miopía e hipermetropía.

Sólo mediante un examen visual se puede detectar este defecto refractivo y las pruebas ayudarán a determinar la nitidez con que un paciente puede ver una imagen.

Ahora bien: en una valoración clínica completa, el diagnóstico no se limita a “cuántas dioptrías hay”. Cuando queremos entender de verdad por qué un paciente ve borroso, se fatiga o nota visión fluctuante, ampliamos el estudio para ver la estabilidad corneal, cómo trabajan ambos ojos y si hay factores que estén alterando la medida.

En Opticalia Zaben, según el caso, solemos complementar con:

  • Pruebas de agudeza visual: para valorar qué tan bien se distinguen letras o detalles a diferentes distancias.
  • Refracción con foróptero o autorefractómetro: nos orienta sobre el valor y el eje del astigmatismo, y si se combina con miopía o hipermetropía.
  • Queratometría: mide la curvatura corneal y ayuda a objetivar la irregularidad.
  • Topografía corneal: un mapa de la córnea que detecta irregularidades y asimetrías, muy útil si hay sospecha de astigmatismo irregular o cambios rápidos.
  • Retinoscopía clínica: especialmente útil en niños o cuando la respuesta del paciente es variable.
  • Evaluación binocular: imprescindible si hay fatiga visual, lectura lenta o problemas de enfoque.
  • Superficie ocular y lágrima: la sequedad puede generar fluctuaciones y empeorar la sensación de borrosidad, además de afectar la medida.

Este proceso permite distinguir entre un astigmatismo regular (habitual) y un astigmatismo irregular que puede requerir soluciones más especializadas o derivación oftalmológica.

Un punto importante: cuando el astigmatismo aparece o cambia en la edad adulta, nos interesa especialmente valorar causas posibles, porque no siempre es “simple” o “de toda la vida”.

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¿Se puede corregir o curar el astigmatismo?

Corregir o mejorar los defectos refractivos que el astigmatismo es posible, pero nunca llega a curarse del todo. Algunos de los tratamientos para el astigmatismo más utilizados son:

  • Gafas graduadas. Para rectificar la diferencia entre las potencias de los meridianos principales del ojo.
  • Lentes de contacto. Especialmente indicadas para pacientes con astigmatismo y con diferentes potencias refractivas.
  • Implante de lentes intraoculares. Para la corrección definitiva del astigmatismo.

En la práctica diaria, estas opciones se concretan así:

Gafas graduadas
Son la opción más común y cómoda. Las lentes cilíndricas (y, en ocasiones, con diseños más avanzados) compensan la diferencia de potencia entre meridianos. En pacientes con visión nocturna molesta, deslumbramientos o pantallas, una buena elección de tratamientos antirreflejantes y materiales puede mejorar la comodidad.

Lentes de contacto tóricas
Son lentes diseñadas específicamente para el astigmatismo. Para que funcionen bien necesitan estabilidad: si la lente rota, la calidad visual cae. Por eso en consulta revisamos siempre la adaptación, la rotación, el centrado y la comodidad.

Existen diferentes tipos de lentes de contacto para astigmatismo:

  • Diarias: se usan una sola vez y se desechan. Muy cómodas y con higiene óptima.
  • Mensuales: requieren mantenimiento, pero pueden ser una opción estable y práctica.
  • Rígidas permeables al gas: especialmente útiles en astigmatismo irregular porque proporcionan mayor estabilidad óptica.

Ortoqueratología (Orto-K)
Es un tratamiento con lentes nocturnas que moldean temporalmente la córnea mientras se duerme, permitiendo ver con más claridad durante el día sin gafas. Puede ser una opción en casos seleccionados, especialmente si hay miopía asociada y el astigmatismo es leve o moderado. Requiere estudio previo y seguimiento.

Cirugía refractiva
En algunos casos (y siempre bajo valoración oftalmológica), procedimientos como LASIK pueden corregir astigmatismo moderado o severo si el paciente cumple criterios médicos.

Derivación oftalmológica
Si observamos un astigmatismo irregular, asimétrico, progresivo sin causa clara o signos que hacen sospechar patologías como queratocono, derivamos para una valoración médica. La coordinación optometría–oftalmología es esencial cuando hay sospecha de alteración corneal.

El examen ocular completo realizado por un optometrista permitirá saber qué tratamiento se debe seguir según sea el caso. Para los niños siempre el más adecuado suele ser la prescripción de gafas graduadas.

Los controles periódicos de la vista de una persona con astigmatismo servirán para asegurar que las gafas siguen respondiendo de manera correcta a los defectos refractivos, por ello siempre recomendaremos acudir de manera frecuente a un optometrista.

Este defecto refractivo no se puede prevenir, sólo tratar, y los padres de familia deberán comenzar desde temprana edad con sus hijos a corregir el astigmatismo y evitar que con los años puedan haber más complicaciones.

Síntomas del astigmatismo en la adultez

Escuchar las señales y revisar a tiempo

El astigmatismo puede parecer un problema menor, pero cuando no se detecta a tiempo afecta a la calidad de vida, reduce la eficiencia visual y obliga al sistema a trabajar más de lo necesario. En nuestro día a día en Figueres, Roses y Olot vemos cómo una corrección adecuada cambia completamente la comodidad visual de una persona.

También es importante saber que el astigmatismo en la adultez puede desarrollarse o intensificarse por factores que conviene tener en cuenta:

  • Cambios naturales en la córnea por envejecimiento o cambios estructurales del tejido.
  • Cirugías oculares previas (como cataratas u otros procedimientos), que pueden generar astigmatismo postquirúrgico.
  • Traumatismos o infecciones que dejan cicatrices o deformaciones corneales.
  • Enfermedades oculares como el queratocono, asociadas a astigmatismo irregular.

En la visión diaria, los efectos más típicos incluyen:

  • Visión borrosa o distorsionada (objetos alargados, bordes difusos, falta de nitidez).
  • Dificultad para ver de noche con halos y deslumbramientos.
  • Fatiga ocular y dolores de cabeza tras lectura o pantallas.
  • Sensibilidad a la luz o incomodidad ante luces brillantes.

A veces, el cerebro compensa durante años (adaptación), y por eso el problema progresa sin que la persona lo note claramente. Sin embargo, cuando el sistema deja de tolerar ese desenfoque aparecen síntomas más persistentes: cansancio ocular crónico, dificultad para concentrarse, baja productividad o inseguridad al conducir de noche.

Detectar a tiempo el astigmatismo mediante un examen visual

Si notas borrosidad intermitente, dolores de cabeza, incertidumbre al conducir de noche o una lectura más lenta de lo habitual, conviene hacer un examen visual completo. Detectar y corregir a tiempo evita molestias y permite trabajar, estudiar o conducir con claridad y seguridad.

Si experimentas síntomas de forma regular, lo mejor es solicitar un examen visual completo con un optometrista de confianza, especialmente si:

  • has notado cambios recientes en tu visión,
  • tu graduación cambia con frecuencia,
  • has pasado por cirugía ocular previa,
  • o tienes molestias nocturnas al conducir.

Como optometristas, nuestra recomendación es sencilla: no esperes a que los síntomas sean evidentes. Una evaluación anual (y antes si hay molestias repetidas) es la mejor herramienta para mantener una visión estable, cómoda y saludable.

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Para cualquier duda sobre cómo tratar, corregir y darle seguimiento al astigmatismo no dudes en contactar con cualquiera de nuestras ópticas. Estas son nuestras ópticas:


Referencias bibliográficas: